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27.02.2010
En no pocas ocasiones se habla de si el porno argumental puede ser considerado como cine o no. Si entre polvo y polvo queda espacio para desarrollar un buen guión, presentar en profundidad a los personajes y mostrar unas situaciones interesantes.
Parte de lo explicado en el artículo “¿Puede interpretar un actor porno?” puede aplicarse al asunto películas. Todo depende del presupuesto, la orientación del catálogo de la productora, el estilo y calidad del director (que parece que casi siempre es un actor de gonzos que sabe manejar una cámara) y la verosimilitud de los actores cuando tengan que recitar sus frases.
Todo esto viene a cuento porque el porno realmente es un género muy particular y es difícil encontrar películas X que sobrevivan a la comparación con películas mainstream (bueno, no tan difícil, solo hace falta mirar la cartelera y ver algunos de los actuales estrenos yanquis), al igual que directores que realmente sepan dirigir.
Ya se comentó mucho tiempo atrás que el mejor método para realizar una buena cinta X seria que se contara con dos directores, uno para el sexo y otro para la parte argumental (según cuenta Jenna Jameson en su biografía, parece ser que el reputado realizador Michael Zen trabaja de esta manera), pero amigos, no todo está perdido.
Todavía quedan artesanos del porno. Gente que entiende el género a la antigua usanza, cuando no existía el video ni el gonzo, cuando solo se rodaban películas. Cierto es que han tenido que doblegarse a las exigencias del mercado y de las productoras, rodar con más asiduidad, incluir anales a destajo y ajustarse a la premisa de “enseña más carne y no te preocupes tanto de los diálogos”, pero aun así los podemos considerar como directores de cine de verdad.
Gente como Paul Thomas, Nick Andrews, Joone, y quien ocupa nuestra atención hoy. Con todos ustedes (redoble de tambores): ¡¡Mr. Brad Armstrong!!

Volviendo a mencionar el libro de la diosa Jameson, ella se vanagloria de haber llevado a las cotas más altas a Wicked Pictures, así como de haber logrado gracias a la promoción y ayuda de Steve Orestein convertirse en la mejor actriz de la historia, pero seria muy injusto olvidarse de que gran parte del éxito de la compañía y por extensión de la bella rubia se lo debemos a este realizador.
Un poco de historia
Armstrong nació en Canadá un veintitrés de septiembre del 65, con el nombre real de Rodney Hopkins y comenzó en el mundillo del erotismo como stripper. En el 89 debuta como actor de la mano de Erica Boyer en “Head Lock”, película rodada para Vidco Entertainment y dirigida por F.J. Lincoln, con un reparto de infarto (Tori Welles, Penny Lane, Tami Monroe, Eric Price, Jamie Gillies, y John Dough). Ahí es nada.
Comienza a hacerse un nombre como buen performer tanto sexual como de comedia, pero donde más a gusto se encontraba era tras la cámara. Ya que nadie le daba la oportunidad decidió coger los ahorros, vender su casa de Canadá, y autoproducir junto a su mujer, la también actriz Dyanna Lauren su primer película, “Checkmate”. Con mucha labia la consigue vender a Vivid, los cuales deciden producirle varias más.
Llegados este momento es cuando decide dar un cambio de rumbo a su carrera. Ambicionaba más. Quería hacer cada vez producciones mas y mas complejas, y pese a que su estilo congeniaba con la orientación de Vivid, ésta no estaba por la labor, y más teniendo a Paul Thomas que era el que “dilapidaba” el dinero de la empresa.
Se ofrece a Steve Orestein el cual regentaba Wicked Pictures, por aquel entonces una productora que en muy poco tiempo había subido como la espuma gracias a que tenían en exclusiva a una explosiva rubia llamada Jenna Jameson. Así que sería el primer director bajo contrato de Wicked (pese a ello todavía rodó algunos títulos más para Vivid durante los siguientes dos años por acuerdos contractuales).
Durante unas semanas ejerce como fotógrafo y ronda a Jenna Jameson. Sobre su extraño romance y turbulento matrimonio os remito al libro “Como hacer el amor igual que una estrella del porno”, biografía de la reina del porno por ella misma y el periodista Neil Strauss, en la cual la rubia se despacha a gusto.
La relación no fue nada bien ya desde el principio y parece ser, siempre en palabras de Jenna, que fue maltratada psicológicamente, pero lo cierto es que a nivel laboral, y mientras pudieron aparcar sus diferencias y portarse como profesionales, el dúo realizó un sinfín de películas con un gran nivel (algunas de ellas que se pueden considerar como obras de arte), ganaron todos los premios habidos y por haber y catapultaron a Wicked al primer puesto en cuanto a porno argumental durante la década de los 90.

Asimismo, Armstrong potenció también la carrera de otras divas muy importantes en la historia reciente del X americano, como Asia Carrera, Jill Kelly o Stormy Daniels (a quien dio su primer gran papel en 2.002 (en “Brad Armstrong’s Heat”) y con la cual acabó casándose y teniendo un hijo).
Como actor siempre me ha parecido muy competente, pese a lo que diga en su libro J.J.(mirad sino “Coming Home” de él mismo o “The Boxer” (“Penetraciones en el ring”) de Jonathan Morgan, por ejemplo), pero como director ahí es donde literalmente se ha salido. Tramas complejas, personajes profundos, argumentos de todo tipo, desde ciencia-ficción y fantasía, a intrigas policiacas, pasando por dramas introspectivos, elaborados diseños de producción y guiones perfectamente hilvanados.
Sin olvidarnos de que es porno, alguien que confiesa odiar con toda su alma el gonzo y afirma que ha destruido el Cine X a favor de rodajes clónicos, rápidos y baratos, ya tiene muchos puntos a su favor a la hora de encarar con solidez un proyecto argumental.
Filmografía recomendada
Es evidente que en una filmografía tan dilatada como tiene esta leyenda, no todo puede ser del mismo nivel. Debido a las características del X argumental (poco tiempo de rodaje y poco tiempo que la comedia tiene dentro de la película) un director puede llegar a rodar varias películas al año. Olvidaros de casos como el de Peter Jackson que empleó cinco años en rodar su célebre trilogía. Esto ha hecho que de alguna manera su filmografía se haya resentido en ocasiones, pero no obstante, el elevado número de premios que Armstrong ha recibido denota que la balanza se decanta del lado de la calidad.
Enumeremos algunas:
1.- Los peliculones
O sea, como convencer a Steve Orestein para que produzca una película con el presupuesto de al menos 100 gonzos. He aquí algunas de las mejores y más ambiciosas películas de la historia.
“Conquest”: Una de las películas más caras de la historia en su momento, con un guión ágil y dramático y un diseño de producción excelente. Pese a que hoy en día todo el mundo alabe la saga de “Pirates” por su impactante derroche digital, la película de Armstrong se movía en una tesitura más real, menos fantástica pero no por ello menos ambiciosa, y la pareja Vince Voyeur – Jenna Jameson derrocharon gran química y sensualidad entre ellos. Pese al inexorable transcurrir del tiempo, sigue manteniendo el tipo ante cada nuevo visionado.
“Euphoria”: Una historia compleja y confusa por momentos, pero con uno de los guiones más enrevesados y elaborados que jamás se hayan visto en el cine para adultos, que mezcla con habilidad “Matrix” con “Mad Max”, nos muestra un diseño de vestuario a la altura de cualquier producción hollywoodiense y nos deja anonadados con la interpretación dramática de Sidney Steele (además de lo bien que folla la condenada).

“Dream Quest”: Deliciosa fábula con hadas, caballeros, brujas, demonios, espíritus y bosques encantados. Un cuento para niños grandes con un reparto de lujo y la diosa Jameson enfrentándose a polvos a las hordas del mal. Pese a lo infantil del planteamiento es una obra redonda.
“Manhunters”: Pese a lo hortera y poco creíble que pueda parecer que exista un grupo de élite de la policía consistente solo en mujeres de curvas generosas enseñando en todo momento hasta el carnet de identidad, la cinta contiene escenas sexuales de alto voltaje y tiroteos y momentos de acción que dan el pego como si de una película “de verdad” se tratase.
“Flashpoint”: Uno de los más grandes taquillazos del dúo Armstrong-Jameson. Un thriller policiaco con bomberos como protagonistas, fuego y humo de verdad a raudales y una Jenna reivindicando su calidad como actriz de comedia. ¿Podría ser esta la película porno perfecta?
“Jenna’s revenge”: Lo admito, el nombre y la carátula son espantosos pero por aquel entonces Jenna comenzaba su fulgurante carrera y en Wicked recurrían a cualquier artimaña de marketing para darla a conocer. Pero “Jenna’s revenge” fue una excelente muestra de cómo aunar unas increíbles escenas sexuales con un guión perfecto (en clave de intriga matrimonial y asesino a sueldo).
2.- Cine de autor
No todo iban a ser superproducciones. También hay sitio para películas más sencillas, sin tantas pretensiones, al menos en el terreno de producción (los guiones siguen siendo excelentes). Algo así como un cine de autor al que de vez en cuando se acerca Armstrong, bien por falta de presupuesto o porque realmente le apetece rodar algo más intimista.
“Crossroads: El camino del deseo”: Tres mujeres con vidas frustradas, intentaran romper con su pasado y buscar un futuro mejor. No hay ninguna interpretación destacable, pero la cinta rezuma naturalidad y sentimientos.

“Fallen”: A medio camino entre las megafeatures y el cine indie, está este film del año pasado. Un drama romántico con elementos fantásticos y una trama de lo más original hecha a la medida de su mujer, Jessica Drake.
“Coming Home”: Películas X ambientadas en el ejército ha habido muchas, pero que traten desde una óptica dramática la guerra y los traumas interiores tras volver de ella, dudo que haya habido más casos. Y si existen no tendrán la profundidad de ésta. Preciosa.
“Fuck”: Sin apoyarse en un guión, Armstrong nos mostró en el 2.006 como la humanidad ha concebido las relaciones sexuales en diferentes momentos de la historia. Tenemos aquí a un Armstrong casi desconocido, muy experimentador, y por momentos más cercanos a Michael Ninn o Michael Zen que a él mismo.
3.- Los cagarros
Ya lo hemos dicho, no es oro todo lo que reluce (aunque ese oro reluce muchísimo) y de tanto en tanto alguna neurona le patina y nos ofrece algún bodrio. Menos mal son muy poquitas las dignas de aparecer en esta lista.
“Fluff and fold”: Un supuesto remake de “Alta fidelidad” en clave de supuesta comedia, con supuestas grandes interpretaciones, y que la exigente AVN le otorgó cinco A’s. Alucinante. Supongo que bajo el influjo de las drogas, al visionarla sí que uno pueda considerarla una gran película. De otra manera es incomprensible.
“Wicked weapon”: Quizás algún lector pretenda hacerme arder en el infierno cual hereje, pero siempre afirmaré que esto fue una mierda como un piano.
Wicked se alió con Marc Dorcel en el 97 para aunar lo mejor de los dos mundos, en este caso a Jenna Jameson con la soporífera Laurie Sinclair (la reina europea del momento) y pese a afirmar que era toda una superproducción, me imagino que todo el dinero fue a parar al elenco, porque si no, no se entienden los decorados de cartón piedra, los chapuceros efectos especiales y el deleznable guión, con J.J. convertida en superheroína con poderes eléctricos enfrentada a su némesis francesa.
Solo se salva Jill Kelly. Pese a todo, y para seguir con la costumbre, fue todo un hit a los dos lados del Atlántico y arrasó en todos los festivales. ¡Qué cosas!

Conclusión.
Actualmente está felizmente casado con su nueva musa, Jessica Drake y por su culpa, las ceremonias de premios porno, desde hace quince años, son de lo más aburridas porque no deja año tras año de ganarlo todo. En 2.004, además, AVN lo incluyó en su Hall of Fame, lo cual puede decirse que es el máximo galardón al que se puede optar en la industria del porno, reconociendo su status de leyenda.
Y yo me pregunto ¿dónde guarda todas las estatuillas?
Ciertamente su futuro es esplendoroso. No parece que ni a él ni a Wicked les afecte el hecho de no tener tan sólo a Vivid como rival, sino que en los últimos años hayan surgido productoras realizando megaproducciones muy laureadas y con notable éxito entre crítica especializada y público, como Adam & Eve, Digital Playground o la ya extinta Ninn Worx.
A nivel mediático el estreno de algo como “Pirates” es normal que sea muy sonado, pero sin embargo, Armstrong se ha ganado a creces un status solo comparable al de directores mainstream como Woody Allen, Tarantino o Scorsese. Es decir: que haga lo que haga, su nutrido club de fans van a ver y comprar sus películas.
Y esto, en estos tiempos de crisis es algo a destacar.
Albert Sanz
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2 comentarios
Bernard dice:
Marzo 2, 2010 | 19:53 pm
Yo añadiria Hell On Heels, una joya para los amantes del buen cine lésbico. De hecho rodando lésbico es de lo mejorcito de la Industria.
Y mas recientemente: Spin the Bottle . Un grupo de amigos y el clásico juego de la botella dan una cinta muy interesante.
Albert Sanz dice:
Marzo 3, 2010 | 14:03 pm
Esa ultima no la he visto. Hell on Heels tambien es muy buena, pero es que Armstrong tiene tantas buenas que es normal que algun clásico no lo mencione!!